EDIFICIO THOMAS Colegiales + info

EDIFICIO THOMAS | Colegiales 

Ubicación: Av. Álvarez Thomas 1730, CABA
Proyecto y Dirección de Obra: Arq. Leandro Cyderboim
Jefe de Proyecto: Arq. Andrés Baez
Empresa Constructora: Gasba Construcciones S.A.
Superficie: 1.574 m⊃2;
Año: 2020

Un lote atípico como punto de partida

Ubicado sobre Av. Álvarez Thomas, en Colegiales y a pocas cuadras de la estación Tronador del Subte B, Thomas se implanta sobre un lote de características poco habituales dentro de la trama porteña.

Con un frente de 13 metros —considerablemente mayor al tradicional lote de 8,66 m—, escasa profundidad y geometría irregular, el terreno planteaba desde el inicio una serie de condicionantes particulares.

El proyecto decidió convertirlos en oportunidades bajo una premisa que guiaría todo su desarrollo: un lote atípico puede ser la oportunidad para proyectar un edificio atípico.

La imposibilidad de incorporar cocheras orientó el programa hacia unidades principalmente de uno y dos ambientes, mientras que el amplio frente sobre la avenida permitió incorporar un local comercial en planta baja.

Implantación, orientación y vistas

La particular proporción del lote permitió desarrollar el edificio prácticamente sobre toda su profundidad y concentrar sus principales ambientes y expansiones hacia Av. Álvarez Thomas, aprovechando su orientación norte.

A esta condición se suma una particularidad urbana: frente al edificio, la avenida describe una curva que prolonga las visuales y genera una perspectiva abierta sobre la ciudad, difícil de perder aun con la futura consolidación del entorno.

Orientación, luz y visuales se transformaron así en oportunidades fundamentales de la implantación.

La modulación de la fachada como idea rectora

El proyecto se organizó mediante una modulación de aproximadamente tres metros que permitió disponer tres unidades por planta y ordenar la totalidad del edificio.

Esa misma grilla se convirtió en la herramienta para construir su expresión exterior: dos módulos se agrupan dentro de un mismo volumen mientras el tercero permanece independiente. Esta relación se alterna a medida que el edificio asciende, generando un sistema de cajas desfasadas que aporta movimiento y profundidad a la fachada.

En el octavo piso, un gran cantero lineal recorre el frente y funciona como remate de la composición antes de los retiros superiores.

Así, la fachada nace de la misma lógica que organiza la planta.

Habitar superficies pequeñas

Dentro de esa estructura se desarrollaron distintas tipologías de uno y dos ambientes bajo una premisa común: menor superficie no debía significar menor calidad de vida.

En las unidades más pequeñas, cada metro cuadrado fue pensado desde el inicio. Guardado, sofá, televisión, mesa y cama cuentan con una ubicación prevista, evitando depender del tradicional sofá cama y buscando que cada actividad encuentre su propio espacio.

Una de las tipologías se desarrolla de manera apaisada sobre el frente y permite incorporar eventualmente un cerramiento para independizar el dormitorio. Otra, de desarrollo longitudinal, diferencia el área social del sector de descanso e incorpora incluso vestidor y baño completo.

La flexibilidad y el aprovechamiento del espacio se convierten así en parte central del proyecto.

El balcón como expansión habitable

Los balcones fueron proyectados con 1,50 metros de profundidad, superando la condición de simple expansión para convertirse en verdaderos espacios habitables.

Su dimensión permite incorporar mesa y sillas y extender hacia el exterior la vida cotidiana de unidades de superficie contenida, aprovechando además la orientación norte y las vistas abiertas sobre la avenida.

El verde como herramienta de proyecto

La vegetación fue incorporada desde el origen como parte de la arquitectura y no como un elemento decorativo.

Canteros integrados y estructuras metálicas para especies trepadoras completan las cajas y construyen progresivamente planos verdes sobre la fachada. El sistema aporta identidad y privacidad entre balcones, mejora la relación interior-exterior y funciona como filtro frente a la incidencia solar más intensa.

La materialidad refuerza esta lectura: madera, vegetación y vidrio esmerilado caracterizan los balcones contenidos dentro de las cajas, mientras que hormigón visto, vidrio transparente y una geometría angulada distinguen los balcones individuales.

Arquitectura, técnica y sustentabilidad

Las especies fueron seleccionadas considerando las diferentes condiciones de sol y viento entre los primeros y los últimos niveles, y los canteros cuentan con riego automático centralizado alimentado mediante recuperación de agua de lluvia.

El mismo sistema permitió integrar los equipos exteriores de aire acondicionado dentro de módulos especialmente diseñados entre canteros y estructuras metálicas, manteniéndolos ventilados y accesibles pero ocultos desde la avenida.

Vegetación, control solar e instalaciones pasan así a formar parte de una misma respuesta arquitectónica.

Una forma de habitar

Por la escala de sus unidades y su cercanía con el Subte B, Thomas fue pensado principalmente para un perfil joven y urbano.

En lugar de incorporar amenities que elevaran innecesariamente los costos de mantenimiento, se concentraron los espacios comunes en una terraza con sector social cubierto, parrilla, baño y expansión exterior con solárium. El edificio funciona además sin encargado permanente, buscando mantener expensas acordes con el perfil de sus unidades.

El concepto vegetal continúa finalmente en el hall de acceso, trasladando al interior el lenguaje desarrollado sobre la fachada.

Thomas transforma así las particularidades de un terreno en oportunidades de proyecto: el lote define el programa, la implantación aprovecha orientación y visuales, la modulación organiza las viviendas y construye la fachada, y la vegetación aporta identidad mientras resuelve privacidad, control solar e instalaciones.

Un edificio donde cada condicionante encuentra su respuesta en la arquitectura.

Volver