Remodelacion Sucre Belgrano "R" + info

Ubicación: Belgrano R, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Proyecto y Dirección de Obra: Arq. Leandro Cyderboim
Año: 2016
Superficie: 225 m2;

Remodelación integral de departamento

En una torre de Belgrano R construida hace más de medio siglo, concebida originalmente como un edificio residencial de categoría, se nos encomendó la remodelación integral de un departamento ubicado en el piso 18, con amplias visuales abiertas sobre el barrio.

La vivienda conservaba prácticamente intacta su configuración original. Sus generosas dimensiones daban cuenta de la categoría con la que había sido concebida, pero revestimientos, instalaciones, baños, cocina y buena parte de sus terminaciones respondían todavía a los modos de construir y habitar de otra época.

El encargo, para un matrimonio con dos hijos, planteó entonces un desafío que excedía ampliamente una renovación estética. No se trataba solamente de modernizar un departamento antiguo, sino de reinterpretar su planta y adaptar su forma de habitar a la vida contemporánea, conservando al mismo tiempo el carácter que los propietarios buscaban para su casa.

Una nueva manera de habitar

Uno de los principales puntos de intervención fue la cocina.

La distribución original reunía cocina, comedor diario y lavadero dentro de un mismo sector, al que se sumaban una antigua baulera y el recinto correspondiente al incinerador del edificio, ya fuera de servicio.

La decisión fue integrar estos dos últimos espacios para conformar un nuevo lavadero independiente, accesible exclusivamente desde la circulación de servicio. Al carecer de ventilación natural, se proyectó especialmente su sistema de extracción y ventilación, incorporando además mesadas, equipamiento, guardado y sectores destinados al lavado, secado y tendido de ropa.

Esta operación permitió liberar completamente el antiguo lavadero y destinar todo el ambiente principal a una nueva cocina con comedor diario.

Pero la transformación implicó, además, invertir la lógica original del espacio. Las funciones de servicio que antes ocupaban los sectores próximos a las ventanas fueron trasladadas hacia el interior de la planta, incorporando una gran superficie de trabajo y una isla. El comedor diario pasó a ocupar el sector de mejores visuales, permitiendo que tanto desde la cocina como desde la mesa se recuperara la relación con las vistas abiertas del piso 18.

Un sector originalmente concebido bajo una lógica de servicio pasó así a convertirse en uno de los principales espacios cotidianos y de encuentro de la vivienda.

En el área social, uno de los cuatro dormitorios originales fue incorporado al estar, generando un amplio living-comedor en L que permitió diferenciar con claridad ambos usos. Un mueble de madera original, integrado a la arquitectura desde la construcción del edificio, fue conservado y recuperado como apoyo del nuevo comedor.

La misma transformación alcanzó al sector privado. Originalmente, el dormitorio principal no contaba con baño en suite ni vestidor, y el departamento disponía de un único baño completo, un segundo baño con ducha y un toilette.

A partir del nuevo programa familiar de tres dormitorios, la redistribución permitió conformar una suite principal con vestidor y baño propio, junto con dos dormitorios para los hijos, incorporando nuevos placares de piso a techo. El antiguo baño con ducha fue transformado en un segundo baño completo y el toilette social fue íntegramente renovado.

Esta nueva configuración se logró respetando la estructura, las montantes y las redes troncales del edificio, elementos pertenecientes a su infraestructura general que no podían trasladarse ni modificarse, mientras que las instalaciones internas de la vivienda fueron renovadas en su totalidad.

Resolver los condicionantes desde el diseño

Intervenir integralmente un departamento ubicado en un piso 18 de un edificio de más de medio siglo implicó trabajar con numerosas restricciones. Estructura, montantes sanitarias, desagües y sistemas generales constituían puntos fijos a partir de los cuales debía desarrollarse una distribución completamente nueva.

A esto se sumaba la existencia de antiguas cañerías de hierro fundido y, particularmente en los baños, instalaciones pertenecientes al departamento superior que circulaban por encima de los cielorrasos.

Estas condiciones no fueron entendidas solamente como problemas técnicos, sino como parte del proyecto.

En los baños, por ejemplo, se diseñaron grandes paños desmontables de vidrio en los cielorrasos. Visualmente funcionan como superficies de iluminación cenital que acompañan el diseño de los ambientes; técnicamente permiten acceder a las instalaciones del piso superior ante una eventual intervención futura, evitando tener que demoler los nuevos revestimientos.

Una necesidad técnica se transforma así en una decisión de diseño, sintetizando un criterio presente en toda la obra: anticipar posibles contingencias e incorporarlas al proyecto desde su origen.

La remodelación incluyó además la renovación integral de las instalaciones eléctricas y sanitarias, nuevas aberturas y climatización. El antiguo sistema independiente de calefacción y producción de agua caliente fue reemplazado por una caldera dual, integrada y oculta dentro del nuevo mobiliario.

Entre el carácter original y una mirada contemporánea

El diseño interior buscó que la modernización no eliminara la identidad propia del departamento.

Los propietarios imaginaban una vivienda de carácter señorial. La intención no fue reproducir literalmente una estética del pasado, sino reinterpretar ese carácter desde un lenguaje contemporáneo, a través de materiales, proporciones, mobiliario y detalles diseñados especialmente para la obra.

En la cocina, un piso en damero, deseo particular de los propietarios, establece buena parte de la identidad del ambiente. Los muebles fueron realizados a medida con frentes moldurados, piezas laqueadas, ménsulas y detalles especialmente diseñados. Incluso la campana extractora fue revestida e integrada al mobiliario para incorporarse naturalmente al conjunto.

El mismo cuidado se trasladó al resto de la vivienda, con bibliotecas, muebles de televisión, superficies de apoyo y nuevos sectores de guardado diseñados específicamente para cada ambiente.

Al mismo tiempo, se buscó reconocer aquello existente que todavía conservaba valor. Los pisos de madera originales fueron recuperados mediante pulido y nueva terminación, mientras que distintos elementos fueron restaurados o reinterpretados.

Un caso particular fue un antiguo mueble que, por su estado, no podía conservarse. Sus piezas de mármol originales, sin embargo, fueron recuperadas y reutilizadas para realizar la nueva mesada del toilette, combinándolas con una bacha de granito negro diseñada especialmente.

Esta pequeña operación resume, de alguna manera, el espíritu general de la intervención: conservar aquello que tiene valor, transformar lo necesario y permitir que distintas épocas convivan dentro de una misma arquitectura.

Más que renovar un departamento, el proyecto buscó actualizar una manera de habitar: trabajar sobre una arquitectura existente, comprender sus virtudes y sus condicionantes y, a partir de ellos, construir una vivienda contemporánea en su funcionamiento y tecnología, sin renunciar a la identidad y al carácter de la arquitectura que la precede.

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